Richey
por Adrián “Pok” Manero
Each day living out a lie,
Life sold cheaply forever, ever, ever.
- Motorcycle emptiness, Manic Street Preachers
Mi hermano no se suicidó, de eso estoy segura. Todo mundo piensa que por sus depresiones y por eso de la automutilación era propenso a tomar la salida fácil, pero yo lo conozco bien y sé que nunca siquiera lo contemplaría. Él es una persona fuerte, sabe enfrentar el dolor. Quizás no de la forma más adecuada, pero siempre había una lógica tras sus acciones. Incluso cuando se cortó el brazo, tras su discusión con el reportero, no lo hizo por llamar la atención sino por demostrar un punto. Aunque nada de eso contradice los dieciocho puntos que tuvo que recibir ni la sangre que perdió.
No voy a negar que por momentos he tenido mis dudas. Ha pasado tanto tiempo. A veces, hablando con papá o mamá, puedo ver que también ellos lo han pensado. Ya perdimos la esperanza de volverlo a ver, por eso, hace tres años tomamos la decisión de declarar su ausencia legalmente. Pero, aunque ya casi van diecisiete años desde su desaparición, en el fondo sigo sintiendo que está vivo. El resto de la banda está con nosotros y todavía le guardan un porcentaje de las regalías de los discos que sacan por si acaso.
La verdad de las cosas, siempre le encantaron los misterios. ¡Qué mejor que protagonizar el propio! Siempre fue su sueño llegar a la cima para después extinguirse. Seguramente disfruta del culto que ha generado y se regodea en el amor de sus fans. Esa es una de las razones por las que estoy convencida de que, aunque nunca lo veremos de nuevo, sigue con vida. Sé que no se volvería una leyenda si no pudiera ver los resultados él mismo.
Nunca hago caso de los avistamientos absurdos. Sin duda, abandonó el país, pero se me hace ridículo cuando alguien dice haberlo visto con un grupo de monjes, vistiendo una túnica y rezando mantras.
Para contradecir todos los rumores sobre el puente Severn, está la ausencia de un cadáver y los planes. Si no, ¿por qué sacó todo ese dinero? ¿Por qué estuvo viviendo en su coche sino para sembrar la duda? Y no podemos olvidar su edad. No podía quedarse sin formar parte del club, aunque fuera de forma honoraria. También me recuerda al caso de Ian Curtis: justo antes de un viaje a América, prueba clara de que habían alcanzado fama internacional.
Lo que realmente me convence de que no ha muerto son las llamadas. Comenzaron exactamente un año después de que se fue. Siempre se oye mucha estática, como si el otro lado de la línea se hallara muy lejos. Nadie habla, pero a veces escucho una respiración. Desde esa primera vez, supe que era él. No le cuento mucho de mi vida, no quiero correr riesgos, pero le hago saber que estamos bien. Aún después de casarme y mudarme, no sé cómo consiguió mi número, me sigue llamando de vez en cuando. En ocasiones hace hasta dos llamadas durante el mismo mes, a veces pasan años entre una llamada y la siguiente, pero sé que siempre habrá al menos una más. Y tengo esa certeza, pues lo conozco y sé que cuando llegue el momento de la última llamada no colgará sin despedirse de mí.

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