miércoles, 30 de noviembre de 2011

Despedida de Corazón

Por: Octavio Pérez Sánchez


             Se despidió de mí. Meses antes me había dicho que nunca encontraría a nadie como yo. Tenía razón. Soy el alma más vil y repulsiva que jamás existió caminando bajo la máscara del ser más dulce. De ello se dio cuenta al final. Me dijo que le inspiraba miedo, que no sabía quién era. Soy un camaleón, quise decir, pero por primera vez mi lengua se trabó. Ella se había vuelto mi más grande debilidad.

             Preguntas por qué hago esto. Soy una bestia, ahora lo sé. Soy un monstruo libre enclaustrado por mucho tiempo, pero no más. Sin embargo, a ella la dejé ir. La amo. Me costó un trabajo desmedido pero lo logré. Antes tuve que lastimarla, que herirme, que destruirlo todo. Pero finalmente lo logré.

             No te importa, ¿verdad? Me lastimas. Además, créeme, te conviene saber lo bajo que he caído, conocer al monstruo que ella liberó en mí, el ser latente.

             Sólo ella pudo desenmascararme, ¿sabes? Hacer que dejara de jugar. Revelar aquel lado mío y dejarlo dominarme, aquel lado que me había hecho tan exitoso y tan maldito. Hacer que me llevara a un nuevo nivel de grandeza.

             ¡Mírame! Ya no te soy tan atractivo, ¿verdad? A lo mejor piensas que esto es sólo un mal sueño. ¿Ves estas navajas? Siente su toque gélido en tu piel. De ellas me serviré para hacer como hizo ella: despedirme con tu corazón en la mano.

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