lunes, 31 de octubre de 2011

MAL DE VIDA


-Elena Alvarado.
En la visita con el doctor, este se limitó a dar los buenos días y pidió de inmediato los resultados de mis análisis.
Cruzó la pierna, cambió de página, volvió a leer, olió su café, lo saboreó. Tomó de él. Se rascó la cabeza, fue por un libro, me preguntó si podía fumar, le dije que sí. Prendió el cigarro con una paciencia inagotable, lo apagó. Abrió un dulce, lo mordió, lo tragó. Le habló a la enfermera y le pidió que por favor no lo interrumpiera. Volvió a leer. Se quitó los lentes, respiró hondo como si fuera el último aire del mundo y dijo:
Doctor: Lamento infórmale lo siguiente pero usted está enferma de algo grave.
Clara: ¿Qué es?
Doctor: Es una enfermedad que se llama el “mal de vida”
Clara: ¿Qué es eso? ¿Cómo me contagié?
Doctor: Es algo que ocurre cada cien años y sólo a una en un millón. Siempre lo leí en libros, cuando estudiaba medicina pero jamás pensé que viviría para verlo.
Clara: ¿Qué sucederá conmigo?
Doctor: Es simple, es una enfermedad en donde usted decide cómo y cuándo morir.
Clara: ¿Eso es todo?
Doctor: Si, eso es todo.
Celebración de mi sepultura.
Con motivo de mi enfermedad, he decido llevar a otro plano terrenal mi felicidad, ya que en esta fui muy feliz y todos los que me rodearon también lo fueron. Así que es un placer informarles que mi funeral será el día 7 de junio del 2011, a las 19 horas en mi casa, ubicada en avenida Reforma sin número junto al convento de Noviembre.
Al término de este, se espera su presencia en el panteón de Satanama, para el último adiós, que será a las 12 de día. Se les informa que al evento deberán de asistir de etiqueta rigurosa. Favor de confirmar su asistencia. Gracias a todos.
Atte. Clara Vega Lemus.
Llego el día.
Nadie lloraba. Todos reían, bailaban, cantaban y se emborrachaban.
Nunca se había visto más hermosa en toda su vida, dejaba una estela de estrellas por cada paso que daba en su casa.
La noche siguió caminando por los trayectos más oscuros, extraños y hermosos. Las sombras regresaron con sus respectivas debilidades, las Manías y las Fobias traían en la mano una botella de olvido, que compartieron con todos los invitados. No sabía cuál era el protocolo para este tipo de eventos, así que optaron por quedarse quietas y hacerle compañía a los Muebles, pero hasta estos tenía su propia fiesta, rechinaron toda la noche, algunos se revelaron y abrieron sus puertas permanentemente, otros se quedaron callados para la eternidad. Así trascurrió toda la noche, hasta el amanecer.
Clara alquiló un auto clásico. Un Bugatti Royale Kellner Cupé de 1931, color negro, se subió como toda una mujer de la realeza, el resto de los autos la siguieron hasta su última morada.
Llegaron al panteón Satanama, todos bajaron con no muy buen aspecto, por el exceso de alcohol, la falta de sueño y el cansancio de tanto bailar.
Entro al féretro, lo tocó. Este era de terciopelo rojo y olía a vainilla. Ya instalada en él se acomodó con el cuerpo boca arriba, le indicó a los empleados del panteón que fueran bajando el féretro poco a poco, mientras esto ocurría ella alzaba el brazo agitándolo de un lado a otro, como toda una reina de belleza.
Los invitados se despedían de igual manera con una sonrisa en el rostro.
Cerraron la caja y empezaron a echarle tierra encima de ella hasta que quedó sepultada.
Clara cerró los ojos y ahí terminó todo. O ¿empezó?

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